(Blog que usé para ponerme de novio con la más linda de la ciudad) Tipito A.V que es de La Rioja, pero que vive en La Plata y estudia Comunicación. Hasta mayo de 2013, todo lo anterior fue pre-Gráfica 3. Aclaraciones para no angustiarse.
viernes, 18 de mayo de 2012
Baúl
Caja, cosa. Paquete. Libro.
Estoy cansado, hubiera dicho, pero no. No es huida, no es hartazgo. Es, qué sé yo, simplemente, quitar las manos. Ver aquel reposo de frases, palabras, cual souvenires, que siguen ahí adentro, que ya no esperan ser repetidas. El baúl no se aleja, pero sí los dedos, y las manos, y el cuerpo. Y si existe, el alma. A otro lado, se van; a la habitación de al lado. Van. Al pasillo. A la puerta, que se abre y luz, porque es de mañana y ha dejado de llover hace unas horas. Es otoño, hay hojas y más hojas que el viento ha abandonado sobre la vereda de las baldosas imposibles.
Caminar y ser esquina, y mirar para cualquier lado porque ya no importa, y visitar casas nuevas.
Allá quedó, todo eso, palabras hechas poesía que dijiste, niña, aunque te olvides. Con las huellas marcadas, sí, pero sin mis manos.
A.V
18/05/12
jueves, 17 de mayo de 2012
Cuento que no dejará de ser exclusivo
Tengo una amiga de esas que cuando llegué me invitó a cenar pastel de papas con su hermana. Es de esas con las que ves el Mundial. Con esas dos informaciones uno podría llegar a decir que la ha definido entera, pero no, también es de las que insisten una y otra vez para tomar una cerveza en la terraza, un día ni tan fresco ni tan caliente, ni tan húmedo ni tan imposiblemente seco. Esa amiga tuvo una idea, y habló con otros amigos, y así se fue armando un proyecto interesante.
Más o menos indefinido, por momentos muy improvisado y por momentos serio, el plan de caminar por donde los e-mails, los contactos, los mensajes, los datos sueltos nos llevan se llama, justamente, Transeúntes.
Si algo he de aceptar, es que, recorriendo esas escrituras novedosas de mucha agenda, soy un hongo. Así que como primera cosa, desde La Rioja, les cedí un cuento, justo uno que había obtenido un premio compartido, allá por diciemrbe. Como exclusiva, escribí en el mail, jugando al escritor "denserio".
Se ve, según las estadísticas del blog, que tuvo más entradas que cualquier otra cosa que yo haya publicado en este blog. Mirá tú!
Así que acá está. Aullidos, se llama. Se lo dedico a mi hermano, que me contó las morbosidades más pintorescas de su trabajo en una clínica del corazón (sin melosas metáforas). No lo copio, sino que mando el enlace, porque como dije en el título, este cuento caminará siempre por la sendas del transeúnte amigo.
domingo, 22 de abril de 2012
Mientras tanto
Yo te miro.
Mientras tanto bajo un árbol descansa un reloj de piedra. Mientras tanto se queda sin tinta el grito, sin papel el susurro, sin vida la sangre, sin color la nada.
AV 22/4
martes, 10 de abril de 2012
Luz
"...Respiro.
Fuá, es tan difícil [...] y a la vez tan inevitable. Fuiste espejo y espejismo, fuiste ese extremo tan opuesto que termina inexorablemente conectado en el mismo lugar, hecho círculo perfecto. Fuiste cable, fuiste chispa, y fuiste agua, arena, río. Fuiste la voz más ronca, y garganta. Y latidos. Gilda diría todo eso fuiste, je, pero yo digo que en cierta forma sos, seguís siendo, en momentos como éste, en el que todas las luces de lo que no sos vos se apagan, y se quedan esperando a que dibuje un punto y deje de tenerte dando vueltas por acá, para encenderse otra vez. Quizás ocurra. Quizás se te termine Londres, quizás se te gasten los mapas y te recorras hasta la última square. Pero toda la vida será, para mí, más emocionante caminando despacio, en redondo, mientras oscurece, con vos."
A.V, algún tiempo atrás.
sábado, 7 de abril de 2012
Sin título
Discuten que tampoco está tan mal. Que podría haber sido peor. En verdad ni siquiera discuten. Mueven las manos como si lo hicieran, pero no, los dos saben -no lo dicen, claro, porque sino dejarían de hablar y para eso se juntaron- que los dos sienten exactamente lo mismo, una nada de otoño, una nada de tarde noche, frente a una casa heredada y arrasada por pretenciosos gustos. Pero él contesta que no entiende por qué. Ella, se sostiene las manos detrás de la espalda y frunce la boca; cada tanto finge que va a hablar tomando aire de repente para luego seguir callando. Y el silencio. En el borrador podrían aparecer bastante movidos, dos autos, que atravesaron la esquina, uno por un lado y el otro por el otro, sin hacer mucho ruido. Ninguna otra interrupción.
Él fuma. En el borrador se ven dos colillas tiradas en el suelo. Pero es un detalle, no importa demasiado. Fuma y cuando se exaspera porque recuerda algo que ella dijo o no dijo, o quiso decir pero no dijo, o dijo y ahora dice que no dijo...cuando eso ocurre, él tose.
Cruza los pies ella. Se sostiene las manos por detrás de la espalda y cruza los pies. Una posición bastante incómoda, diremos, pero así se encontraba. Lo escuchaba. Ella no decía mucho. Pasó el primer auto, y dijo algo que él no escuchó bien y dijo algo así como "y no sé, mirá, no sé". Entonces seguían. Él jugaba de un extremo al otro, tratando de sacarle algo. Algo que lo haga entender, ALGO, le pedía sin decirlo. Manejaba por la ruta del monólogo pegándole a la banquina en cada intento por que ella dijera que sí o que no, pero ella no largaba palabra.
Hay una luz, además de la de la casa que se prende cuando él exagera algún gesto con los brazos. Cuando abraza a la chica, cuando la suelta y trata de reubicarla en el difícil equilibrio de su posición. Hay una luz que ilumina desde la esquina del frente que logra las sombras en la cara de ella, casi por completo; y el brillo en su pelo, así se sabe que es largo, y la espalda del chico, que usa una campera liviana, porque es otoño y está anocheciendo.
Entonces, él fuma y ella escucha. Así decidió ella que sería. Que lo dejaría hablar. Después de todo, eso quería desde que mandó el mensaje. Apretó "enviar" y pensó: que hable, a él le gusta hablar. Mientras calla, supone que él quiere terminar todo. Todo, o nada. No quiere terminar nada. Ahora sí. Él habla y ella saca conclusiones, redacta veredictos dramáticos de tres o cuatro palabras. Pero él va y viene. Entonces ella alega para un lado y para otro, porque está aburrida, porque sabe que tiene que volver a su casa y ver a su mamá que le dice que ponga la mesa y que traiga la fruta, y que prepare jugo y que blá. Entonces escucha, y después irá a decirle a su mamá en la mesa que habló con el pibe y que está bien, sin mayores novedades.
Él cada vez más desesperado, se siente enfermo, afiebrado. Espera más segundos con la esperanza fugaz de que ella conteste, pero la ansiedad no le permite olvidar la lista de temas que había pensado para charlar. O más bien, exponer.
Cuando pasa el segundo auto, el reflector se enciende. Cómo sabés qué es lo que vamos a hacer. Cómo sabés qué es lo que queremos. Y otros cómo sabés que pregunta, ya ardiendo, él.
Entonces, cuando pasa algún tiempo y el reflector se apaga otra vez, ella dice:
-No lo sé. Yo creo que tenemos que esperar a que pase. ¿Que pase qué? El tiempo. O la tos.
A.V 7/04/12
viernes, 16 de marzo de 2012
Curriculum Vitae
lunes, 12 de marzo de 2012
Eso que fue el Colegio
El desafío era hablar corto, sintético pero profundo. De qué hablar. Qué omitir. Con qué se puede hacer ameno un discurso que sería leído a las 9.30 de la mañana después de trasnochar. Me propuse improvisar, pararme frente al micrófono e imitar a cualquier standapero que cuenta chistes y no parece tan ridículo. Me acosté a las 3, pensé hasta las 4 concluyendo que era necesario escribirlo entero porque existía un riesgo enorme de ser ridículo de todas formas.
Lo subjetivo. Aquí está. Puesto sobre papel para ser leído frente a pocos chicos que me conocían pero que conocen MUY bien lo que describo. Aquí va por algunos pedidos. Muchísimas gracias Colegio por ser siempre tan "bienvenidores". Han sido un placer enorme: los 6 años y el después, y aquella mañana.
viernes, 24 de febrero de 2012
Llaves en febrero
Sostenés mis llaves preguntándome por qué no pasé a buscarlas. Dudo, pero con confianza ebria te contesto que porque no quise. Omito que fue porque no quise verte ni oírte, ni tocarte para que fuera la última vez. Me contás que todos los días pasás por mi casa para ir a lo de tu abuela pero que no se te había ocurrido dejármelas. Después decís que tampoco querías verme. Tampoco.
Tu amiga, mi amiga, espera afuera. Nos habíamos encontrado en una especie de clase de colegio que nos hartó cuando dieron una actividad. Vos estabas en la primera fila.
Él, tu amigo, mi amigo, se levantó; vos lo viste, guardaste tus cosas y lo seguiste. Después se sumó ella, y los 3 me vieron al último -yo acababa de pensar que no me iba a quedar haciendo estupideces-, me saludaron y quedamos en ir a algún lado.
Ahora estás atándote los cordones demostrando que seguís tan hermosa como siempre. Te incorporás y decís lo de las llaves, me mirás de reojo como cuando yo estoy ebrio y hablo, y vos idiota y escuchás para después hacerte la desentendida; las hacés golpearse y sonar, victoriosa, teniéndolas del llavero. Entonces pienso que sí, seguís igual de pelotuda; que sí, yo sigo descomponiéndome con estas situaciones. Que tu amigo y tu amiga, y mi amigo y mi amiga te esperan y me esperan. Se me retuerce el sistema digestivo entero y tengo rabia.
Y que no habrá nos, ni nosotros, ni nuestro nada.
A.V. feb 12
sábado, 7 de enero de 2012
Caridad mediatizada
viernes, 23 de diciembre de 2011
Feliz cumpleaños y (próspero año nuevo)
Aprovecho ahora, que estoy en mi pieza, sin que se haya cortado la luz y por lo tanto el aire, y además con agua en el tanque -sino, claro, tendría otras preocupaciones no más importantes pero sí más urgentes-, para escribir algunas líneas de saludos generales.
Balances fueron hechos ya, semejantemente públicos y deseosos de identificaciones sin nombres. Es cierto que fue algo así como la mitad de la vida de uno, pero también lo es bastante que con cada retrato se ha dicho hasta de más.
Sinceramente agradezco las visitas al puñado de diez lectores que sé que se dan un tiempo en el mes o entran en los links que aparecen espaciadamente en FB. Gracias a los nuevos lectores, los platenses, los que viven en otros lados, los riojanos que no conozco personalmente, los nuevos amigos que el año trajo, que halagan muchas veces por aquella condición amistosa que quita sinceridad y exigencia literaria pero que a fin de cuentas, para uno, impacta más.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Pausa
Ce sont ces petits riens que j'ai mis bout à bout
Ces petits riens qui me venaient de vous
Pausar un tango cansado.
Detener con el pulso enfermo
el trazado de las condiciones
de querer.
Disposiciones, límites, cláusulas, punto 1, 2 y 3.
Todo desgarrado y mordido.
Todo raído sobre el cuerpo.
Todo, para echar al fuego y olvidarse
de las cenizas descascaradas, de los restos putrefactos
de la histeria compartida
de las idas y venidas.
Del imaginar la réalité.
Pausar.
Y que no quede nada.
Respirar aire vacío de voces y de caracteres.
Que quede la canción hecha un bollo.
Y se pierda en el rincón más abandonado de una vida,
por un momento, pausa.
Quedará, solo al fin,
la nada escrita
a nadie.
A.V. 18/12/11
viernes, 16 de diciembre de 2011
Contar hasta diez
Y aquí no ha pasado nada. Nada y el tiempo. Tiempo que se cuenta hacia atrás. 5.
Y la saliva amarga, los labios secos. 4.
Y debajo la historia. Su estribillo y bis. Y de repente es 1. Y se detiene.
Se empieza suspirando desde 157.368.690, pero al final del tema, cuando el fuelle se ahoga y el tango hace chan chan, la cuenta da lo mismo. 1 y solo uno.
A.V. 16/12/11
viernes, 9 de diciembre de 2011
Calculo:
Distancia, peligro, confianza, pérdidas, escuchas, chateadas, celos, el olor a shampoo, la mirada centrada pero no bizca. (No sé si hacía calor, estaba húmedo o corría viento. Marrones, medio verdes, ¿ah?)
La botella, el vuelto, los vasos, la mesa. El chamuyo, desinteresado, rebelde mentiroso, paranoico gracioso o sólo hablemos de vos. El último. Sonreís con la frente entristecida y decís sed con labios húmedos.
La tapa a rosca, el gas, el latido enervado. El vaso inclinado. Servir y que no derrame, -su mano-.
Marrones, medio verdes.
Las medidas de la mesa y las de mi brazo, mi cuello. Y el suyo.
Sí, digo. Su oreja.
El Garrahan, dice. Sí, sí, contesto; sus dientes. Dame, pide; las líneas de su mano, su brazo, su escote, la mesa, la tapita. -Esperá-, me alarmo como si supiera, como si todo estuviera sentenciado.
"SEGUÍ SOÑANDO", tipografía nauseabundamente insulsa, en negro, encerrada en el diámetro perverso de una tapa de coca-cola.
La rabia, su nombre, el de ella, su nariz y la arruga imperceptible, el botón desabrochado de su camisa. La puerta de vidrio.
En cuánto tiempo y cómo cae al soltarla. La fuerza, la patada. O aplastarla contra el asfalto. O romperla de mil formas. O abrir los ojos y ver el techo, sentir la almohada y levantarse. La última.
A.V 09/12/11
martes, 29 de noviembre de 2011
Autoretrato del 2do año en LP
Agregué a la lista unos fideos con verduras varias y pechuga cortada en cuadrados pequeños. El error fue el casancrem.
Empecé análisis y vivo con más grises, o más bien, trato de llegar a vivir lo más gris que pueda y me esfuerzo día a día por llegar a esa sombra de los extremos más lejanos. JAJA. Se supone que tengo que hacer lo que tenga ganas. Eso está muy bueno. Es indicación psicoanalítica, qué tanto.
Empecé taller acá. Ya no empiezo por los finales; empiezo cuatro veces, escucho al texto. Igual soy un mal alumno.
Digo casi 200 palabras por semana en portugués. Obviamente repito 10 o 12 las 10 veces para llegar al índice. Las más comunes son: "meu coração não sei porque".
Corregí un promedio de diez trabajos prácticos por semana con tinta roja hasta agosto. Después perdí la lapicera y corregí con verde y puse más MB, algo habrá tenido que ver que quedaran menos chicos. Después se me acabaron las lapiceras negras: una bic y una de Franja Morada que se quedó sin ganas antes del fin; por lo tanto usé la verde para los apuntes y encontré la roja. Durante las clases hablé poco, intenté ayudar en algo y sólo al final me sentí útil.
Cursé Historia Argentina, llegué a varias conclusiones, pero como quiero estar tranquilo no las pienso demasiado. También cursé algo más que ahora no me acuerdo, no debe haber sido tan importante.
Ahora me acordé y fue metodología. Sólo a vagos perfeccionistas como a nosotros se nos hubiera ocurrido trabajar con un ciclo de charlas. Ajam, todos los jueves anotando quién entraba, cómo era, bla bla bla. Aprobado. Promocionado.
Me enamoré de una blogger que a los cinco posteos se puso de novia con una chica. Me gustó más. Viví la estúpida y patética insensatez de escribirle un mail (y no mandárselo). El asunto era: "mirá nena"; pero el pibito (léase changuito) fui yo y no se lo mandé nada.
Volví a concluir que pocas cosas son mejores que internet. Quizás Cuevana, pero es como el queso y la pizza. Y la compu, o sea la vaca.
Pasé horas y horas en frente del Audition editando separadores de 23 segundos. Lo más triste fue darme cuenta de que disfrutaba aquello de sobremanera y que el tiempo se iba justamente en lograr que se percibiera todo perfectamente. En el estudio nadie escuchaba nada, el volumen estaba muy bajo, o la música pisaba todo balance ecualizado que hubiera hecho.
También me puse nervioso frente a un micrófono. No era el del karaoke por supuesto. Era el de radio y resolví que lo mío es, justamente, hacer separadores.
Cursé Audio I y me dieron ganas de probar con algunas tomas. Encontré VIMEO y quise cambiar de carrera.
Escuché 3 óperas, la última ayer, que duró 4 horas y media. Es lo más lindo de esta ciudad. También entendí por qué vamos tantos hombres a ver ballet (de todas formas, no encontré muchas en FB, no tienen vida).
Cursé psicología y me fascinó pero terminé peleado porque te obligan a hacer un trabajo final en el que cada frase, y hasta cada sustantivo adjetivado es una patada voladora a cualquier cosa que se aprecie de ciencia. Entendí que la Facultad consiste en boxear a las teorías que pensaron hombres y mujeres durante toda una vida, sin que te importe y con la esperanza de promocionar e irte a tu casa.
Leí pocos libros. Eso me da culpa, ponele. De todos, me acuerdo de uno de Saramago y otro de Faulkner. Ahora uno prestado de Duras. Leí varios para Textos II bastante insulsos y les discutía algunos párrafos. Mi ego literario crecía y decrecía hasta lo más profundo dependiendo los blogs que encontraba y los cuentos que aparecían por "la interné".
Conocí más gente, pero sigo quedándome con la del primer año, salvo por algunas buenas excepciones con saltos de tonos en sus voces. La conversadora mesa de radio fue genial.(Ahora que lo pienso más, sí conocí gente genial y me pongo contento mientras repaso).
Vi stand up con las actuaciones de la mitad del staff de FM Metro. Y me reí en vivo y en directo, comiendo pizza y desde la primera mesa.
Tuve mi primera vecina amiga y le envidié el departamento.
Encontré, gracias a personas que nunca olvidaré por ello: el comedor del Banco Provincia (significado: comer en platos de verdad, con cubiertos de verdad, sin tener que levantar la bandeja, por muy poca plata); pizza libre a 18 pesos -ahora está a 23 y no me cae tan bien-; un cuchitril al frente de un ministerio a 3 cuadras de mi casa: barato y -no vamos a decir qué riiiiiico pero- aceptable.
Fui al gimnasio, crecí y decrecí con cada ida a La Rioja. Volvía y me enfermaba o tenía exámenes, lo que es más o menos parecido.
Pasé la mayor fiebre de mi vida, en mi pieza,solo, de noche y con el caloventor al mango. Una de esas noches, deliré. Le dije a mi mamá, a la mañana siguiente por teléfono, que una mujer rubia del Teatro (?, vino a darme una pastilla que me mejoraba pero no me dijo qué pastilla!! Y mi mamá me decía "está bien".
Escuché música que no tengo en el celular. Fui a un recital impresionante con mis primos, nos llovimos y nos conocimos más.
Odié cuando se dejó de escuchar Radio Metro por el celular y descubrí que cada 2 cuadras se puede captar más o menos bien la Rock&Pop y la Blue. Me angustié porque las radios platenses son malísimas, pero se salva Provincia y su música.
Me subí al micro que hace el recorrido por La Plata y me enteré de muchas cosas.
Conocí más de Buenos Aires, entré a la Biblioteca Nacional y pedí un Clarín de Mayo del 68'. Cuando salí, cuatro horas después, había llovido, se habían caído árboles, y de Recoleta salía un vapor que te hacía volar (algo tenían esas páginas).
Juré casamiento cinco veces en San Telmo, pero las francesas no me escucharon.
Busqué departamento. Bah, vi cinco o seis, por afuera nomás, que aparecían en los clasificados digitales de El Día. Aprendí a mirar para arriba.
Nació la primera bebé platense que vi crecer desde la panza.
Me desencontré por segunda vez con Mariana Enríquez, pero una amiga me regaló su último libro autografiado ("Me acuerdo de vos, riojano").
Me enojé varias veces. Casi siempre con los trabajos finales. Igual, no grité ni anduve haciendo espectáculo; solamente se me destruía el hígado.
Después me dio miedo y volví a ser yo, así nomás, inhóspito y pensante.
Y pasaron el tiempo, los meses, las estaciones, las hojas de los tilos, las alergias, y las boletas y propagandas electorales, las sonrisas forzadas, los cantitos, el empapelado de muchos colores.
Llené otra vez la caja de fotocopias que no quiero tirar.
Pasó mucho y pierdo la memoria.
Fue lindo, qué sé yo.
Todavía no sé si quedarme con el 3822 o el 221. Me entretengo comparando las posibilidades.
A.V 29/11/11
Nota: Feliz cumple a Dai, la que creo fue la primera amiga que técnicamente vi antes de empezar las clases en febrero del año pasado y al día de hoy sigue invitándome a tomar una cerveza a la placita.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Barbaridades (en tono de Trabajo Final)
Que se escriban solos los conceptos,
que se embarren, que se estiren, que se toquen.
Que se mezclen y se anuden, que se rompan,
que transpiren,
que sangren.
Que se golpeen. Que se tiren de los pelos.
Que se retuerzan:
Freud, Castoriadis, su señora esposa y los enunciados identificatorios;
que festejen, que se alcoholicen, que se desnuden.
Que se enfunden en alfombras tibias. Que se mojen. Que se muerdan.
Que brinden, que sigan bebiendo y se atraganten.
Que se griten. Que se escupan.
Que apaguen algunas velas, y que jueguen con las que quedan encendidas,
que dejen caer la cera ardiente sobre sus agotados cuerpos
y aúllen como perros.
Que agoten sus gargantas en carcajadas oscuras, y se burlen.
Que vomiten.
Las salivas mezcladas, los conceptos, los autores,
el mundo, el hoy y el antes de ayer, que se fundan, todos,
en una bilis catártica
e inunden, sin hedor ni pelusas de tiempo,
cada virginal hoja de word,
tamaño 11, interlineado 1.5
Y vuelvan a morir.
A.V. escribiendo#trabajodePsicología
18/11/11
¿Qué? ¿A caso no le llaman a ésto "sublimar"?
viernes, 11 de noviembre de 2011
Misma astilla
lunes, 7 de noviembre de 2011
1. Cría cuervos
![]() |
| Foto de Noelia Torres "A Secas" |
Ahora es más fácil comentar
Ponele que clasificación
Ponele que lo más leído
-
Sí, lo veo, ahí, abajo de ese banco. Muy cerca de los caños para hacer gimnasia. Pero yo llegué después; cuando me senté acá, no había n...
-
Aprovecho ahora, que estoy en mi pieza, sin que se haya cortado la luz y por lo tanto el aire, y además con agua en el tanque -sino, cl...
-
Cuando soñás. Cuando el sol da justo en el tiempo y espacio en el que sonreís. Cuando el sol. Cuando llueve. Cuando hay viento y abrazo. ...
-
* A mis amigos Hice que te mandaran el mail porque no contestabas el teléfono-me dijo mi hermano, por Skype, media hora después de que me ...
Gente amiga
Lo de antes...
-
►
2025
(26)
- ► septiembre (1)
-
►
2013
(10)
- ► septiembre (1)
-
►
2012
(22)
- ► septiembre (2)
-
►
2011
(55)
- ► septiembre (4)
Gente que escribe muy bien..y otros.
-
HolaHace 8 meses
-
La uruguaya - novelaHace 10 años
-
-
2 añosHace 11 años
-
-
-
Amor hormigaHace 11 años
-
Mañana será mejor...Hace 13 años
-
-
-
LA NEGADAHace 14 años
-
MINI AUTOBIOGRAFÍAHace 14 años
-
La mujer del Bolso.Hace 14 años
-
En el ojo que no ve.Hace 14 años
-
Muchas gracias por su atenciónHace 15 años
-
Ayer IIHace 15 años
-
Compensatorios de febreroHace 16 años
-
El viajeHace 16 años
-
-
-
-
-
-
-
-




