viernes, 22 de julio de 2011

El cocinero humano

  Prepara él solo el locro. Hoy no hace frío pero quiere que se vayan bien comidos. Le gustaría poder derramar en el caldo las buenas noticias que había escuchado, que él mismo había comprobado, para contrarrestar la amargura de la novedad más triste, no hay tiempo. Querría excederse, querría añadir exageradamente el condimento que no puede encontrar aunque lo desee con su cuerpo entero, quiere hacerles saber que sus familias están bien.
   Quiere que el avión no despegue. Quiere que sea mentira pero los oídos de todos por ahí se han saturado, el horror viaja claro, sortea ventanas mínimas y rejas y se impregna en el cemento que siempre está frío, como si hubiera dejado ya, de ser sonido, como si alguna vez hubiera sido sólo eso. 
   Sigue cocinando. Los hombres no lloran, pero el locro está muy seco.
   Revuelve y la sopa burbujea. Revuelve y reza.


"...Pero creo que Dios se quedó finalmente para ver cómo nos sacaban
en la mirada húmeda del cocinero Peñaloza que apoyaba su gordura 
sobre el alambre tejido que entonces bordeaba el IRS."
Ricardo Mercado Luna
"Los rostros de la ciudad golpeada"




 Nota: Desde marzo de 1976, decenas de periodistas, profesores, artistas, párrocos y escritores fueron secuestrados en el "Instituto de Rehabilitación Social" (IRS) de La Rioja por la Dictadura Militar. Entre torturadores, guardiacárceles, médicos y curas cómplices y gendarmes hubo un cocinero que se preocupó por alimentar bien a los detenidos. R.M.L y Arturo Ortiz Sosa lo recuerdan y lo ubican dentro de los más piadosos junto a los otros guardias Ruiz y Martínez que a veces llevaban noticias de sus familias a los incomunicados en papelitos, o simplemente las susurraban.


                                                                 A.V     22/07/11

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